martes, 6 de marzo de 2012

Frío como el infierno

Estamos en invierno y esto es Roma
y tú no estás.
                   Yo voy de un lado a otro
de tu nombre,
                    lo mismo
que un oso en una jaula;
                                   marco un número;
pongo la radio, escucho una canción
de Patti Smith dar vueltas dentro de Patti Smith
igual que un gato en una lavadora.

Estamos en invierno y yo busco un cuchillo;
miro la calle;
                   pienso en Pasolini;
cojes una naranja con mi mano.

Y esto es Roma.
                         La nieve
convierte la ciudad en una parte del cielo,
ilumina la noche,
deja sobre las casas su ángel multiplicado.

Y tú no estás.
                    Yo cierro una ventana,
miro el televisor,
                        leo a Ungaretti,
                                               pienso:
la distancia es azul,
yo soy lo único que hay entre tú y este frío.
Estamos en invierno y esta ciudad no es Roma
ni ninguna otra parte.
                               Miro atrás
y puedo verlo: acabas de apagar una lámpara;
has cerrado los ojos
y sueñas con un bosque;
                                     de repente
alargas una mano,
                           buscas una manzana
que está en el otro lado de la mujer dormida...

Mientras,
                yo odio este mundo frío como el infierno
y el cansancio que caza lentamente mis ojos;
odio al lobo que has puesto en la palabra noche
y la forma en que llenas la habitación vacía.
Odio lo que veré
desde hoy y para siempre: tus pisadas
en la nieve de Roma, donde nunca has estado.

Benjamín Prado.

4 comentarios:

  1. Mi poeta de cabecera.

    Un imprescindible entre los imprescindibles.

    Un lujo.

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    1. Absolutamente imprescindible, estoy contigo. Gracias.

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  2. Bonita selección de poemas.

    Un abrazo.

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